domingo, 6 de mayo de 2012

Mi estrellita en el cielo


Un martes 13 sin explicación alguna, la mujer que me dio la vida partió de este mundo dejando conmigo, el dolor y el vacío más grande que haya podido sentir.

Han pasado diez años y por más que intento, no logro encontrar el por qué. Debí madurar en mi adolescencia y comprender que no la volvería a ver jamás, que debía vivir sin ella en cada uno de mis pasos, en mis momentos especiales los de mi padre y mis hermanos.

Al principio su partida fue mi maldición, todo se derrumbó, lo que creía era perfecto empezó a desmoronarse y a mostrar ese lado  que nunca pensé pudiera existir, me quedé con dudas y preguntas que sólo ella puede responder.

Nuestras facetas oscuras empezaron a hacer sus apariciones para hacernos daño y alejarnos, pero gracias a ella en el cielo pudo más el amor de familia y la unión que cada día se hace más fuerte.

Con el paso del tiempo me he dado cuenta que aunque no la puedo ver, me acompaña en cada decisión y cada nueva etapa de mi vida. Que todas las cosas buenas que me han pasado han sido gracias a ella, que siempre y por el resto de mi vida va a estar metidita en mi corazón y en todos mis pensamientos.

Comprendí que el que se va sufre más que los que se quedan, que deben estar arriba luchando para poder comunicarse con nosotros, para decirnos que también nos extrañan y nos aman, que también les duele tanto como a nosotros y que siempre van a estar ahí.

Ella es mi luz, es mi ángel, mi camino, mi fortaleza y mi estrellita en el cielo que brilla con más fuerza cada vez que en las noches me siento a observarla y a hablarle como si nunca hubiese partido.

Claudia Montes